Prácticas que Forman: Hábitos Bíblicos para una Fe Sólida
- mentesdegobierno
- hace 24 horas
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Juan Cruz Albarracín
Los saludo con la paz del Señor.
Vayamos juntos hoy a hacer un recorrido por las Escrituras para extraer algunas buenas costumbres de siervos del Señor que, si las hacemos nuestras, tendremos mayores posibilidades de arribar a un estado de solidez en nuestra fe. Los hijos de Dios, a lo largo de la historia, siempre han vivido tiempos hostiles (tanto sea hostilidad física e ideológica); como no somos la excepción, debemos armarnos de cierta estructura que nos permita en el día a día ir avanzando en nuestra fe. ¿A qué le llamo “avanzar en nuestra fe”? En el contexto de este artículo, me refiero a una fe que echa raíces profundas. Siempre viene bien refrescar el ejemplo de las palmeras, que por la profundidad de sus raíces resiste cualquier tempestad. Podremos ver que se doblan y se sacuden, pero nunca las veremos derrumbadas o arrancadas del suelo. ¡Ese es nuestro objetivo en cuanto a nuestra fe! Comencemos.
Comunión con el Señor.
Versos clave: Daniel 6:10 | 1 Tesalonicenses 5:17 | 1 Timoteo 2:1.
Daniel tenía el hábito de apartar tiempo específico para la oración, tres veces al día. Pablo le dice a la Iglesia de Tesalónica que oren todo lo que puedan y también se lo recomienda a Timoteo. La oración es un hábito clave si queremos alcanzar una fe sólida. Ahora, fíjense que en el título de este primer punto dice “comunión con el Señor” no “oración”; y es que la comunión es un peldaño un poquito más arriba que la oración. Sin duda, la oración es la pasarela que recorremos todos los días para mantener nuestra comunión con el Señor, pero el objetivo es tener COMUNIÓN con Dios.
Quiero explicarte que hay una pequeña diferencia, que por el efecto que tiene, no es tan pequeña cuando la analizamos. La comunión con el Señor me permite estar todo el día conectado a Él. Dar a Él y recibir de Él; mientras que la oración puede ser un pequeño momento del día y ya.
La oración es un hábito INDISPENSABLE si quiero tener comunión con el Señor, pero debemos verla como el puente que me lleva a la COMUNIÓN con Dios.
Me parece muy importante hacer esta aclaración porque a veces nuestra mente religiosa nos aconseja “oremos media hora así la conciencia se queda tranquila”. Lo hacemos para cumplir y luego estamos totalmente desconectados de Dios el resto del día, imposibilitados de dar o recibir algo de Él. Pero no fuimos llamados a orar de manera vacía o aislada, sino a tener COMUNIÓN con Papá.
Mi punto en este primer punto (valga la redundancia) es: rebélate contra la oración religiosa. Apunta a tener comunión con Él; a estar conectado todo el día a Su presencia.
Solo para dejarlo claro: la oración es VITAL si quieres tener comunión con el Señor, pero procura momentos de oración de CALIDAD, no momentos vacíos y aislados.
Meditar en las Escrituras.
Versos clave: Josué 1:8 | Salmos 1:2.
Te estarás preguntando si algunos de los puntos van a ser novedosos e interesantes, pero creo que son bastante conocidos y básicos. Este segundo punto es demasiado importante también. Como decíamos en el punto anterior, un eslabón crucial.
Conocer las Escrituras e inquirir en ellas es parte muy importante de conocer a Dios y por ende tener una fe sólida. La Biblia es el escrito que dejó Dios donde muestra Su carácter; por eso podemos decir que conocer las Escrituras: meditar, investigar, estudiar, es fundamental y, si los hacemos con el espíritu correcto, nos llevará a Conocerlo.
Es ilógico conocer a Dios y no tener una fe sólida.
Aparte meditar hace que eso esté más presente en nuestra mente, cualquiera sea la cosa sobre la que meditemos. Meditar en las Escrituras hará que las Escrituras estén presentes en nuestra mente. Que las Escrituras estén presentes en nuestra mente nos hará caminar distinto. Buenos tiempos de meditación en la Palabra impactarán sí o sí nuestro caminar, para bien.
Cuando el clima está OK, en un estado de normalidad, es igual si la palmera tiene raíces profundas o no, o sea, no estarían siendo necesarias, ya que el clima está templado y no hay viento. En los temporales, lluvias y huracanes, las raíces de la palmera serán tremendamente importantes. ¿Cuál es mi punto aquí? Mientras todo en tu vida esté medianamente bien, sinceramente da lo mismo si tienes bien sabido que Dios es roca fuerte para Sus hijos… pero cuando venga el día malo, tener eso presente en tu mente y en tu corazón hará la diferencia. De eso dependerá tu vida.
Entonces para ir cerrando este punto quiero enumerar estos 2 subpuntos de por qué necesitamos exponernos y meditar en las Escrituras:
Porque conoceremos a Dios.
Porque descubriremos lo que Él es para nosotros.
Comunión con el Cuerpo.
Versos clave: Hebreos 10:25 | Hechos 2:44 | Hechos 13:2.
Ojalá fuéramos conscientes de lo importante que es el compartir y estar en comunión con nuestros hermanos de la fe. Lo solemos aprender por las malas o, a veces, ni siquiera llegamos a aprenderlo.
Prioriza el compartir con el Cuerpo. Los necesitas, ellos te necesitan. Claro, el sistema del mundo nos adoctrina desde pequeños a que todo debe ser de manera individual y solitaria, ocupándose uno mismo de sí y nada más. Ese es el espíritu del mundo que gobernó a Caín: “¿soy la niñera de mi hermano?”. Pero Dios nos está sacando de ese pensamiento carnal y nos está llevando al entendimiento de que NO podemos solos.
Por favor congrega y comparte con tus hermanos. Charla con ellos, ora, come. Allí es donde la voluntad de Dios sucede y se disfruta. Obviamente en las Escrituras tenemos la recomendación del escritor a los hebreos y también el ejemplo de los hermanos de la iglesia primitiva, pero he citado el verso de Hechos 13 porque siempre me pareció interesante. Saulo y Bernabé son apartados por Dios para misionar y eso sucede en un marco de oración, ayuno y comunión.
Los planes que Dios tiene son corporativos. No existe lo individual o aislado en el propósito de Dios. Esta cita de Hechos ejemplifica esto a la perfección.
Siempre que estés en comunión con el Cuerpo estarás seguro y cuidado. Y Dios hablará y hará.
Muchos de nosotros hemos pasado temporadas en la que nuestra decisión de abandonar al Señor no se efectuó por causa del Cuerpo. El Cuerpo nos sostuvo y nos cuidó hasta que tomamos fuerza nuevamente. ¿Qué sería de nosotros sin el Cuerpo?
Tener verdaderos amigos.
Versos clave: Proverbios 27:9 | Proverbios 17:17 | 1 Samuel 20.
En días de la globalización y el acortamiento de distancia por las redes sociales, necesitamos redefinir qué es la amistad y qué son los amigos. En una opinión personal que tengo, no existen “amigos malos” y “amigos buenos”. Para mí, solo existen “amigos” y “enemigos”. ¿Qué define si son uno u otro? Hacia dónde voy yo. Digamos, si este año quiero ir más profundo en Dios y quiero trabajar para tener una fe sólida, “amigos” serán aquellos que verdaderamente sumen para que yo llegue a ese lugar. “Enemigos” serán aquellos que me resten, obstaculicen y estorben el camino para llegar allí. La buena noticia de todo esto es que YO tengo el poder de decidir a quién tener cerca y tener lejos. Si piensas que no es así, ¡cuidado! Estás cayendo en una mentira. Tengo en mis manos el poder de elegir con quién comparto tiempo y vida, y a quién doy lugar de influencia o gobierno sobre mí.
Amigos son aquellos que puedo darle influencia sobre mis vidas y decisiones y puedo estar tranquilo que todo lo que digan o hagan me permitirá llegar donde quiero llegar. Es sumamente importante con quién me relaciono, más de lo que creemos. En ciertas circunstancias, de los amigos que tengas, dependerá tu vida. ¡Imagina hasta qué nivel importan! Por eso, en oración, empieza a discernir quiénes son amigos y merecen ese lugar de influencia en ti.
No quiero ser más extenso. Hay muchas otras cosas más que podríamos sacar de las Escrituras que pueden absorberse y aprovecharse como una práctica de calidad, pero lo dejaremos para otro momento. Aquí tienes estas 4 como para empezar y calentar motores. Ya sabes, ninguna es un gran secreto. No te he dado algo que estaba extremadamente escondido. Pero creo firmemente en la filosofía que se maneja en los ámbitos de fútbol y básquet: “el secreto está en lo básico”. Si quieres seguir como estás ahora, sigue haciendo lo mismo. Si quieres avanzar en Dios (recuerda cómo definí eso unos párrafos atrás) tienes con qué entretenerte por ahora. Manos a la obra.


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