La Belleza del Testimonio
- mentesdegobierno
- 19 feb
- 4 Min. de lectura
Nacho Mazo
Vivimos en tiempos donde todo lo que hacemos queda, de una forma u otra, registrado: fotos, videos, un tuit, estados, historias, etc. Aunque lo borremos, siempre va a existir la forma de recuperar esa información. Podríamos pensar en que si no estamos publicando algo en internet podemos evitar que nuestras acciones queden sin registros, pero siempre hay alguien que nos está viendo o que está siendo testigo.
¿No les pasó de ir por la calle creyendo que estaban solos, pero de repente se dieron cuenta de que había alguien en una ventana, en la puerta o sentado dentro de un auto? Aunque estemos en la privacidad de nuestros hogares o en la intimidad de nuestras habitaciones, aun ahí también hay testigos.
Vamos a intentar ver porque hay belleza en el testimonio y esto produce que experimentemos la profundidad del evangelio.
¿Qué es el testimonio?
Testimonio es la declaración, relato o evidencia que una persona da sobre un hecho que ha visto, oído o experimentado, con el fin de dar fe de su veracidad. También puede referirse a la coherencia entre lo que alguien vive y lo que afirma, es decir, que su vida da testimonio.
Testimonio no es solamente contar algo sino una afirmación basada en una experiencia directa. No puedo inventar, sino que para ser testimonio debe ser algo coherente.
El testimonio conlleva responsabilidad porque tiene un impacto sobre otros. No puedo decir lo que yo creo, sino la verdad de lo vivido.
¿Qué representa para los hijos de Dios el testimonio?
Representa más que la opinión que puedan tener las personas de nosotros, sino que es la muestra de la imagen de Cristo en la sociedad.
Nuestro testimonio es la vida de Cristo expresándose a donde vayamos, en el tiempo y espacio que nos movamos, sea que nos vean o no.
¿Cuándo y a quiénes estoy dando este testimonio?
En todo momento damos testimonios, y no solo a los que nos rodean, sino también a nuestra conciencia y a Dios. Un testimonio hacia afuera no es nada más que un reflejo de lo que vivo en mi interior.
Testimonio hacia Dios:
Sabemos que es imposible ocultarle algo a nuestro Dios, su omnipresencia y omnisciencia hace imposible al hombre tratar de ocultar sus acciones.
El salmo 139 es la declaración más hermosa y exacta de que es imposible escapar de la mirada de nuestro Padre, Él es nuestro testigo más grande porque conoce las intenciones más profundas de nuestro corazón, aun las que nosotros no conocemos.
Testimonio hacia nuestra conciencia:
Hayamos conocido o no a Dios, en Romanos, el apóstol Pablo nos explica que en nuestro interior la conciencia da testimonio de nuestros actos. El ser humano en su interior es consciente de lo que está haciendo o no, pero nuestra conciencia ya no está sujeta a una moralidad meramente humana, sino a una naturaleza superior: la nueva naturaleza en Cristo. Si cuidamos nuestra conciencia y todo lo que hacemos es conforme a esta nueva naturaleza, entonces el testimonio en mi interior me hará vivir en paz, pero si descuidamos nuestras acciones y nuestra comunión con el Señor, nuestra conciencia va a acusarnos. El problema es que cuando silenciamos esa voz interior, corremos el riesgo de perder la sensibilidad al espíritu.
Testimonio hacia los que me rodean:
Creo que esto es solo el reflejo de los dos anteriores, tal vez podamos simularlo por un tiempo, pero lo que somos en la intimidad termina manifestándose en lo exterior.
¿Qué ven los que me ven? ¿Qué pueden decir de nosotros? ¿Cuál es la imagen que proyectamos?
En 3 Juan 1, el Apóstol refleja el gozo que le daba saber que Gayo era una persona con buen testimonio
“Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad.” 3 Juan 1:3
¡Qué hermoso ejemplo para nosotros! La verdad que Gayo vivía en su interior, la profundidad del evangelio provocaba que solamente haya un buen testimonio de él. Lo interesante es que Juan no está exaltando lo buena persona que es, sino que camina en la verdad.
¿Por qué existe una belleza en nuestro testimonio?
Cuando definimos el concepto de testimonio, dijimos que “es la declaración, relato o evidencia que una persona da sobre un hecho que ha visto, oído o experimentado, con el fin de dar fe de su veracidad”.
Entonces ¿cuál es el testimonio que estamos declarando, relatando o evidenciando? Lo que hemos visto, oído y experimentado de Cristo.
“Desde el primer día estuvimos allí, absorbiéndolo todo:Lo oímos con nuestros propios oídos, lo vimos con nuestros propios ojos, lo comprobamos con nuestras propias manos. La Palabra de Vida apareció justo delante de nuestros ojos; lo vimos suceder.” 1 Juan 1:1-2 MSG
Esta es la belleza del testimonio que representamos. No testificamos cualquier cosa, somos testigos de Cristo, cuando las personas nos ven están verificando la existencia de Cristo. Somos la imagen del Hijo en la tierra. ¡Qué hermoso testimonio representamos!
Esa es la razón por la que el evangelio debe ser profundo en nuestras vidas.
¿Qué es lo que voy a testificar?, ¿lo que escuché que alguien dijo, lo que me enseñaron mis padres, el post que vi en redes o la prédica que escuché en YouTube?
Solamente podemos testificar lo que experimentamos de primera mano. Debemos ir más profundo en el conocimiento del Hijo, vivirlo, desearlo, pasar tiempo con él.
“El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios.” Romanos 8:16 RVR60
Solamente por el Espíritu es que llegaremos a esa profundidad, a la certeza, confirmación, seguridad de que mi vida está siendo, en todas las áreas (con Dios, en la conciencia y en la sociedad) un fiel testimonio del evangelio verdadero.
Me gustaría que cuando leas este blog puedas tomar un tiempo y reflexionar en lo que estamos mostrando, no solamente hacia afuera, sino y sobre todo hacia nuestro Padre y a nosotros mismos.
Cuidemos nuestro testimonio porque es lo más hermoso que tenemos y no para cuidar nuestro “estatus social”, sino porque estamos siendo representantes de algo mucho más grande que nosotros y es Cristo y su Iglesia.
Muchas gracias por tomarte el tiempo de leer este pensamiento, espero que sea de edificación y despierte el deseo de ir más profundo en Él.


Excelente! Muchas gracias. Desafiado!