Transformación Profunda: La Palabra que Cambia Decisiones Reales
- mentesdegobierno
- 11 jun
- 4 min de lectura
Juan Cruz Albarracín
Seguimos buscando profundidad en este tiempo. Hoy quiero presentarte un tema que viene a ser un ladrillo más en esto que estamos edificando. Con el deseo en nuestro corazón de no ser de aquellos que viven a medias, divididos dentro de sí, quiero introducirte en lo que estaremos reflexionando hoy:
Tomar decisiones relevantes en nuestra vida, a partir de las Escrituras.
Una persona que ha experimentado una transformación profunda es una persona que las decisiones relevantes de su vida las toma a partir de lo que Dios dice a través de las Escrituras.
Digámoslo de otra manera para que se entienda aún más: alguien que no anda en lo superficial, adopta el pensamiento de Dios sobre todas las cosas, y las decisiones que moldean su vida, son tomadas en base a eso.
Pongamos un ejemplo para graficar: estoy en una etapa “x” de mi vida en la cual debo sí o sí tomar ciertas decisiones relevantes (estas decisiones son relevantes porque van a determinar la dirección o la calidad de mi vida en cierto aspecto o área). Arrastro un concepto de esta etapa que estoy transitando o por transitar, que está formado por ideas o experiencias personales que según mi alma son correctas, pero no estoy seguro que sea Cristo-céntrico. Bueno, busco con fervor qué considera Dios al respecto, inquiero en ello, para luego definir estas decisiones relevantes pendientes en base a lo que Dios piensa.
Supongamos que esa etapa hipotética es la académica. Estoy en los últimos años de la secundaria y necesito definir qué voy a estudiar en la universidad. ¡Qué momento! No somos conscientes de lo importante que es tomar las decisiones correctas en esta etapa. Nuestra profesión definirá el trabajo que tendremos y eso dictará, por ende, muchas cosas más: salario, relevancia de mi actividad, tiempo libre que tendré, etc. Para tomar las decisiones correctas aquí es necesario estar bien asesorado, pero también tener las cosas claras uno mismo… por más que los consejos sean los correctos, en general, uno termina teniendo la decisión final. Para eso debo estar enterado de qué considera Dios sobre las profesiones, y que no es algo que pueda decidir solo teniendo en cuenta mi opinión, ya que, como hijo de Dios y agente de reconciliación en la sociedad, mi profesión no es algo que pueda definir a la ligera. ¿Se llega a comprender la idea?
Pongamos otro ejemplo más, uno bien interesante: la etapa en la que ya puedo pensar en buscar un compañero de vida. Dicha etapa, para mí, es a partir de los 20 años. También una etapa súper relevante. Para hacer lo correcto debo estar libre de prejuicios que son puestos muy sutilmente por el sistema del mundo y tener muy en claro qué es lo que piensa Dios con respecto al asunto. Tengo que tener cuidado que la idea del príncipe azul (para las chicas) y la super modelo (para los muchachos) que nos propone Hollywood no ejerza presión al momento de evaluar a quién considerar posible compañero de vida.
Un último ejemplo para terminar de entender la idea puede ser el de las finanzas. ¿En qué pienso y qué ideas emergen de mi interior cuando pienso en dinero? Sin dudas Dios tiene una opinión del asunto y nosotros como hijos responsables que queremos ser, debemos inquirir para poner en práctica.
Todo esto que estamos hablando tiene sentido para nosotros si tenemos en claro que no somos dueños de nuestra vida, pues, le pertenecemos a Él, como dicen las Escrituras:
"Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos." ROMANOS 14:8 RVR1960.
"¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?" 1 CORINTIOS 6:19 RVR1960.
Tiene mucho sentido buscar qué quiere Dios que hagamos con respecto a cada cosa, cuando entendemos que somos Suyos.
Bien sabemos cada uno de nosotros que las Escrituras es el recurso escrito que tenemos (y que Dios dejó) para que, con la ayuda del Espíritu Santo, podamos conocerlo a Él, a través de comprender Su plan y todo lo que Él piensa.
Entonces, quienes queremos ir más profundo entendemos que a partir de ahora, debemos darle un lugar de gobierno a la Palabra de Dios.
Claro, esto no significa que gastaremos 300 USD en una buena Biblia porque estamos entendiendo que es la Palabra de Dios y… etc., etc.; sino que le damos el lugar en nuestra vida para que defina líneas importantes.
Recuerda, sólo los superficiales anteponen su opinión para decidir. Los que van profundo entienden la relevancia del asunto y se ocupan de estar seguros sobre lo que piensa Dios de la cuestión. Una vez lo tienen claro, ejecutan, sin dudar.
Te animo en este tiempo a reflexionar en esto: ¿de qué lado te encuentras?, ¿superficial o profundo?. ¿En qué áreas de tu vida Cristo no está siendo el centro y lo sabes?
Sigamos avanzando hasta alcanzar la profundidad en la que fuimos llamados a caminar.


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