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Cómo la Palabra Renueva la Mente en una Cultura que la Debilita

Axel Bogdan

La renovación de la mente es un estado permanente, no un estado de  transición. 

Cuando nos enfrentamos a un proceso de renovación en nuestros  pensamientos, en nuestra mente, todo nuestro ser comienza a ser  transformado. Todo lo que hacemos ya no responde a una conciencia moral  que está limitada por el accionar del bien y del mal, sino que nuestro ser,  empieza a ser gobernado por la vida del Espíritu.


¿Por qué necesitamos renovar nuestra mente?


Porque, si no, todo lo  veremos desde nuestra propia perspectiva; todo lo haremos de acuerdo con  nuestra propia cosmovisión. Y acá hay un peligro muy grande si  menospreciamos el proceso que nuestro corazón y mente necesitan al ser  renovados. 


Por esto, hablamos de que renovar nuestros pensamientos no es una simple  acción que hacemos una vez y para siempre, sino que todos los días  debemos buscar estar alineados al pensamiento de Dios. 


Romanos 12:2 


No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la  renovación de su mente (entendimiento). Así podrán comprobar cuál es la  voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta. 


El entendimiento 


El entendimiento es la capacidad, mediante la renovación de la mente, de  comprender la verdad. Es entrar en la purificación del Espíritu para ver todo lo  puro; entrar en la santificación del Espíritu para ser santos en todos los  aspectos de manera integral. 


Pero, para llegar a esa renovación, primero es importante la obediencia:  entregar todo lo que somos, pensamos y hacemos en adoración. Es decir,  rendirnos por completo en obediencia a Dios y luego, por la renovación, poder  mantenernos en rectitud. 


Romanos 12:1 


Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego  que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como  sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. 


Un corazón dispuesto


Así como David lo expresa en los Salmos: "

Salmo 51:6-12: "Yo sé que tú amas la verdad en lo íntimo; en lo secreto me has enseñado sabiduría. Purifícame con hisopo, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. Anúnciame gozo y alegría; infunde gozo en estos huesos que has quebrantado. Aparta tu rostro de mis pecados y borra toda mi maldad. 

Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, y renueva la firmeza de mi  espíritu. 

No me alejes de tu presencia ni me quites tu santo Espíritu. 

Devuélveme la alegría de tu salvación; que un espíritu obediente me sostenga. 


Todo tiene sentido cuando dedicamos nuestra vida a conocerle y que Su  Palabra sea la que mantenga en nosotros un espíritu limpio y firme, para poder  ser conformados a Su imagen. 


Contemplar desde una mente renovada 


Meditar en Su Palabra se debe hacer desde una mente renovada, no para  ver al Señor conforme a mi necesidad, sino para contemplarlo desde la  vida del Espíritu. 


Salmo 27:4 


Una cosa he demandado a Jehová; ésta buscaré: 

que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, 

para contemplar la hermosura de Jehová y para inquirir en su templo. 


Cuando lo contemplamos, es ahí cuando podemos responder a Su gobierno y  que Su Palabra pueda conformarnos a la imagen del hijo. 


Conformados a lo eterno 


Necesitamos encontrarnos inconformes con lo temporal y conformados a lo  eterno. De otra manera, caeríamos en menospreciar la vida, el tiempo y los  recursos que Dios puso en nuestras manos. 


Estar inconformes con lo eterno es rechazar el plan divino de Dios. Estar  inconforme es no estar de acuerdo con Él y con lo que Él ya habló desde la  eternidad. Cuando no oigo Su voz con claridad, cuando no veo con nitidez,  corro el riesgo de malinterpretar Su Palabra. 


Ser conforme a Él y no conformarlo a Él a mi imagen. 


Mat 5:8 Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Aquí está la claridad y porque necesitamos renovar nuestro entendimiento, ver  la verdad con un corazón limpio es ver a Dios , es dejar que su verdad nos  haga libres. 


Bajo el gobierno correcto 


Saliendo del gobierno de la carne para estar bajo el señorío de Cristo. 


El alma gobierna desde los sentimientos, para su propia necesidad. Tengo que  estar conformado a algo, y ese algo es a Su imagen; es alguien, y es Cristo. 


Romanos 8:1 

Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los  que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu


Gobernados por la carne vs el Espíritu 


Gobernados por la carne: 

• Son débiles  

• Piensan en cosas de la carne  

• Ocuparse de la carne es muerte  

• No pueden sujetarse a la ley de Dios  

• No pueden agradar a Dios  


Gobernados por el Espíritu: 

• Son fuertes  

• Piensan en las cosas del Espíritu  

• Ocuparse del Espíritu es vida y paz  

• Están sujetos a Dios  

• Viven para agradar a Dios  


Romanos 8:14 

Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, estos son hijos de  Dios. 


Lo que nos gobierna nos forma 


Tomamos la forma de lo que nos gobierna. 

Si no logramos detectar a qué estamos siendo conformados, corremos el  enorme riesgo de que la inconformidad nos conforme. 


La Palabra y la transformación


Salmo 119:9 

“¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.” 


Salmo 119:25 

“Abatida hasta el polvo está mi alma; vivifícame según tu palabra.” Ser semejantes a Él es comprender Su Palabra y manifestar Su realidad. 


Colosenses 3:9-10 

…la nueva naturaleza, que se va renovando en conocimiento a imagen de su  Creador. 


Un llamado, un estándar 


Que Dios nos encuentre en esta vida como una generación dispuesta a dar la vida por Él. 


Estamos en un tiempo de conocer profundamente Su propósito eterno,  introducirnos en Su realidad para expresar todo lo que responde al Hijo. 


Salir del error es salir de la ignorancia, salir de la pasividad y entrar en el  continuo accionar de Su reposo. 


Jesús nos marcó cuál es el camino, en dónde está la vida y cómo ser luz en el  mundo en que vivimos. Aquí está nuestra verdadera libertad. 


Somos llamados a conocerlo y darlo a conocer. 


Cristo es el estándar de Dios, por lo tanto, todo apunta a Él. Su estándar  es perfección, es santidad, es fidelidad, es pureza, es comunión, todos criterios que al no haber vivido en el proceso de la renovación de nuestra  mente, fuimos negociando o perdiendo el estándar de Dios. Por eso es  importante recordar todos los días renovar nuestros pensamientos para  verlo a Él, ver a SU HIJO siendo conformado en nosotros.


 
 
 

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